La escuela es una prolongación del hogar

27-02-2020

Estamos en el mes del inicio del año escolar en nuestro país. Para que la vuelta a clases de tus hijos e hijas sea satisfactoria conversamos con la pediatra Tana Núñez, quien nos dejó importantes recomendaciones.

Como todo cambio de rutina el hecho de iniciar el año escolar es un proceso y debería ser gradual, explica la profesional. “Como bien sabemos que la escuela es una prolongación del hogar, establecer en los niños la rutina de ir todos los días a participar e interactuar no sólo con niños de su edad sino con todos los miembros de la institución, no debería ser un cambio brusco, sino paulatino”. Para lograr esto se necesita la colaboración tanto de la familia como del plantel educativo, de modo a garantizar el pleno crecimiento y desarrollo de los niños.

Uno de los primeros factores que no se debe descuidar en esta vuelta a clases es la rutina del sueño. La Academia Estadounidense de la Medicina del Sueño establece pautas sobre el tiempo que los niños necesitan para dormir, dentro de un periodo de 24 horas, en las diferentes etapas de su desarrollo. En el caso de los bebés (4 a 12 meses) deben dormir entre 12 y 16 horas; los niños pequeños de (1 a 2 años), necesitan una rutina de sueño de entre 11 y 14 horas; los que se encuentran en edad preescolar (3 a 5 años), necesitan unas 10 o 13 horas; los de edad escolar (6 a 12 años), deben dormir unas 9 o 12 horas y adolescentes (13 a 18 años), entre 8 a 10 horas. En estas cantidades se incluyen también las horas de siesta en el caso de existir.

La doctora afirma que una de las preguntas más recurrente entre los padres es, ¿estoy enviando a mi niño a la cama muy tarde o quizás muy temprano? A este punto responde que, “los niños prosperan mejor si tienen una rutina nocturna habitual. Privarse del sueño con regularidad conlleva a problemas difíciles del comportamiento y a problemas de salud —irritabilidad, dificultad para concentrarse, hipertensión, obesidad, dolores de cabeza y depresión. Los niños que duermen bien tienen sistemas inmunitarios más sanos y un mejor rendimiento académico, comportamiento, memoria y salud mental”.

Sabemos que muchos padres y madres que trabajan o que lideran hogares monoparentales no tienen más remedio que dormir de 5 a 6 horas, incluso menos, todas las noches. Pero esto no quiere decir que los niños también pueden funcionar con menos horas de sueño o no durmiendo ciertas horas de vez en cuando, esto les afecta en su desarrollo. “Dormir suficiente debe ser una prioridad de la familia. Conozca la importancia de dormir lo suficiente y cómo el sueño afecta el estado general de su salud y la de sus niños”, insiste la doctora.

Por otro lado, la profesional destaca la importancia de dar el ejemplo. “Permanecer despierto toda la noche con el adolescente para corregir su tarea o pasar toda la noche en vela trabajando no es darle un buen ejemplo. Si para usted el sueño es una prioridad, le muestra a sus niños que es parte de vivir un estilo de vida sano, como comer bien y hacer ejercicio con regularidad”, agrega.

La clave para que los niños duerman sin dificultad es establecer una rutina que pueda ser aplicada en cualquier lugar en el que se encuentre, explica la doctora. “La misma hora para despertarse, para las comidas, para la siesta y para jugar le ayudará a su niño a sentirse seguro y confortable y le ayudará a que dormir sea más fácil. Para los niños pequeños, empiece pronto con una rutina nocturna tal como cepillarse, libro y cama”.

Además se debe buscar que los niños tengan una variedad de actividades interesantes durante el día, incluyendo la actividad física y el aire libre, pero sin excesos. “Evite programar demasiadas actividades. Además de las tareas, muchos niños hoy en día tienen programadas actividades para después del colegio, por ejemplo, juegos, partidos, clases, citas, etc. Esto trae dificultades para poder dormir bien durante la noche. Tome el tiempo para relajarse y dele el tiempo que necesitan sus niños para que también lo hagan”.

Y en la era digital el consejo infaltable, “supervise el tiempo que pasan frente a una pantalla”. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP) es desaconsejable tener televisores, computadores, teléfonos y tabletas en la habitación de los niños, menos aún en la noche. “Para prevenir interrupciones del sueño, apague todas las pantallas por lo menos una hora antes de dormir. Cree un plan para consumo digital y establezca límites para su uso antes de ir a dormir”, recomienda la Dra. Tana.

Para lograr un entorno de sueño confortable se pueden seguir ciertos consejos, como, por ejemplo, bajar la intensidad de las luces antes de ir a dormir y controlar la temperatura en el hogar. “No llene la cama del niño con juguetes. Mantenga la cama del niño en un lugar seguro para dormir en vez de para jugar. Una o dos cosas, una muñeca favorita, un oso de peluche o frazada, son buenas opciones para disminuir la ansiedad de separación”.

Finalmente, es necesario aprender a identificar los problemas del sueño. Los problemas más comunes son la “dificultad para conciliar el sueño, despertarse durante la noche, roncar, resistirse para ir a dormir, el síndrome de apnea del sueño y la respiración ruidosa y pesada mientras duermen. Hable con el pediatra sobre la rutina del sueño de su niño, ya que la mayoría de los problemas de esta índole pueden ser tratados”, concluye la profesional.

Otras recomendaciones importantes

La dra. Tana nos recuerda que el desayuno es una de las comidas más importante del día pues nos brinda la energía suficiente para lograr un buen rendimiento. “Por ello es importante que los niños vayan a la escuela desayunados (des-ayunar = quitar el ayuno). Las neuronas necesitan de glucosa (azúcar) para poder trabajar, y si no se le da el combustible suficiente, el rendimiento decae. Saltarse u omitir el desayuno puede ser contraproducente para la salud, generando mareos, náuseas, dolor de cabeza, sueño y falta de concentración”.

Como primera comida del día la doctora sugiere consumir una taza de leche con una porción de cereal o pan. Para la mitad de jornada, nos explica que una merienda es ideal para que el niño pueda recargar las baterías. Como opción saludable se puede incluir yogurt con cereal, una porción de sándwich de queso o de verduras que puede ir acompañada con una fruta.

La Dra. Tana nos ayuda también con otra inquietud que muchas veces surge al inicio de las clases, la mochila y su peso. “Es fundamental para la salud del niño, que la carga de la mochila no sobrepase el 15% de su peso corporal, de modo a evitar dolores musculares y mala postura corporal. Actualmente, se dispone de mochilas con rueditas a modo de facilitar comodidad y evitar que el niño sobrecargue sus espaldas”.

La doctora en Pediatría Tana Núñez es parte del staff laboratorio de Dequení. Nos dice que forma parte de esta iniciativa porque los proyectos de la fundación “incorporan en la educación de los niños muchos de los aspectos que son fundamentales en el desarrollo de habilidades para la vida. Sobre todo, desarrolla principios que tienen como principal aspecto la educación”. Su mayor deseo es seguir aportando sus conocimientos y experiencias con los niños y su familia, desde el campo profesional que eligió y que es su pasión. Para ello busca estar siempre al día con las informaciones que se van difundiendo, pues reconoce que cada vez hay más estudios de investigación acerca del desarrollo infantil.

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