“Nos alegra saber que se preocupan por nosotros. Este año no nos dejaron solos” Mariela, mamá de Donovan

20-12-2020

Este año sin duda, ha sido desafiante para todos, pero de alguna forma logramos salir adelante, a pesar de los días en los que se perdían las esperanzas. Hoy te contamos la experiencia de Mariela Rojas y su hijo Donovan quiénes asisten al proyecto Alfombrita Viajera de Fundación Dequení, en el cual reciben estimulación oportuna y acompañamiento en el desarrollo de habilidades. 

Mariela Rojas es ama de casa, mamá de 2 hijos, uno de ellos es Donovan de tan solo 1 año y vive en la comunidad San Cayetano de Luque. Su marido es escultor y este 2020 también se ha quedado sin trabajo, ya que sus proyectos fueron cancelados por la pandemia.  

“Lo más difícil de todo, es explicar la situación a los niños porque ellos no entienden que no hay; que no hay comida, no hay leche, no hay tete”, cuenta Mariela.

Esta no fue solo la realidad de Mariela, sino de cientos de familias que con la pandemia se vieron doblemente afectadas y en muchas ocasiones sin el sustento diario. Por eso la Fundación, además de adaptar sus proyectos a formatos digitales para que niñas y niños sigan aprendiendo desde casa con divertidos personajes como Mochi con la guía y seguimiento de las parvularias a distancia; asistió a las familias participantes, proveyéndoles kits de alimentos, higiene y de estimulación, también apoyó sus ollas populares con víveres a través de su campaña “Que no les falte el pan”, gracias al aporte de personas y empresas solidarias, quienes tampoco se vieron ajenos a la situación.

 “Quiero bendecirles por bendecirnos también a nosotros con esta ayuda y no solamente con los alimentos sino con el apoyo emocional que nos están dando, demostrándonos que nosotros le importamos, nos alegra saber que se preocupan por nosotros, no nos dejaron solos”, expresa Mariela.

Donovan tiene 1 año y sus logros en la Alfombrita Viajera han sido notables. Antes de entrar al proyecto, su mamá ya lo conocía por medio de sus vecinas y siempre admiró la forma de enseñanza y los cambios que podía ver en los otros niños. Hasta que la Alfombrita llegó a su barrio y no dudó en participar, la experiencia a partir de ese día, le cambió la vida a su familia.

“Yo como mamá aprendí a jugar con mi hijo. A veces no nos damos tiempo, les dejamos a ellos con sus juguetes, con la tele, pensamos que eso es suficiente porque aparentemente está todo bien y estamos pendientes de ellos mientras hacemos las tareas de la casa, pero no compartimos con ellos”, agrega.  

La pandemia ha sido un golpe duro y ha sacado a flote algunas debilidades, pero en estos meses, como es el caso de Mariela y su familia, se han convertido en fortalezas. Ella destaca la importancia de brindar este tiempo de calidad a sus hijos, una práctica que le costaba al principio.

“Estos meses nos enseñaron a compartir, a jugar con ellos, a aprender juntos. Disfruto mucho hoy en día verle a Donovan jugar con las témperas, por ejemplo, haciendo sus dibujitos, sus manitos, sus huellas y me emociona poder compartir de cerca este proceso con él y eso fue lo que nos enseñaron las parvularias de la “Alfombrita”; como pasar tiempo con ellos y como ellos aprenden también. Darles ese cariño para que ellos se sientan seguros siempre.”

Mariela logró afianzar ese vínculo poco a poco y sigue aprendiendo y sorprendiéndose cada vez más con los avances de Donovan a pesar de su corta edad y su primer año dentro del proyecto.

“Los niños se sienten amados y nosotros como familia también, aprendemos todos y eso es muy valioso para mí”, destaca Mariela.

Actualmente la Alfombrita Viajera llega a más de 500 niñas y niños de 0 a 4 años de las ciudades de Ypané, San Antonio, Nueva Italia y Luque, brindando estimulación oportuna gratuita en comunidades vulnerables y de difícil acceso. En el contexto de la Pandemia, la Fundación realizó la campaña denominada “Que no les falte el pan” con el objetivo de asistir a familias cuyos ingresos fueron afectados por la crisis del Covid19, proveyendo kits de alimentos y artículos de limpieza a los hogares de más de 1.500 niños con una entrega mensual entre abril y junio y otra en Navidad.

 

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